Hoy salgo a probar el estado de mis rodillas. Son las seis menos diez.
El tiempo es frío, a ver cuando se va este frente siberiano que nos tiene encogidos.
Camino del carril de la Alcoba, compruebo con grata sorpresa, que el carril-bici está terminado y por el circulan algunas bicis. Parece que va a triunfar como yo esperaba, a pesar de las criticas que había escuchado por todas partes.
El carril de la Alcoba por la falta de lluvias está muy seco. Un tío con un cuar (o como se llame) empieza a acelerar y derrapar levantando una nube de polvo que deja el ambiente irespirable. Me estoy planteando cambiar el circuito para correr.
Cuando dejo el carril de la Alcoba para hacer el regreso por el que va paralelo a la carretera de Sevilla me maravilla la limpieza del ambiente y el tapizado verde y ondulado de los campos.
Al saltar un pequeño caño de agua me pregunto que de donde vendrá, algún día lo seguiré aguas arriba.
Veo una pareja andando y me llama la atención que ella lleva una gran mochila (estará entrenando).
Unos perros mastines más grandes que un burro me asustan con sus ladridos. Más adelante un rebaño de ovejas entran a dormir en una de las naves de lo que antes era tapizados Guerra.
Ya en el campo de fútbol siento el alivio que es pisar el blando césped artificial.
En la rodilla siento una leve molestia,nada comparado con lo que sentia una semana atrás, por lo que estoy super... contento.
Son las siete menos veinticinco. Me voy a la ducha que tengo que trabajar a las diez.
El tiempo es frío, a ver cuando se va este frente siberiano que nos tiene encogidos.
Camino del carril de la Alcoba, compruebo con grata sorpresa, que el carril-bici está terminado y por el circulan algunas bicis. Parece que va a triunfar como yo esperaba, a pesar de las criticas que había escuchado por todas partes.
El carril de la Alcoba por la falta de lluvias está muy seco. Un tío con un cuar (o como se llame) empieza a acelerar y derrapar levantando una nube de polvo que deja el ambiente irespirable. Me estoy planteando cambiar el circuito para correr.
Cuando dejo el carril de la Alcoba para hacer el regreso por el que va paralelo a la carretera de Sevilla me maravilla la limpieza del ambiente y el tapizado verde y ondulado de los campos.
Al saltar un pequeño caño de agua me pregunto que de donde vendrá, algún día lo seguiré aguas arriba.
Veo una pareja andando y me llama la atención que ella lleva una gran mochila (estará entrenando).
Unos perros mastines más grandes que un burro me asustan con sus ladridos. Más adelante un rebaño de ovejas entran a dormir en una de las naves de lo que antes era tapizados Guerra.
Ya en el campo de fútbol siento el alivio que es pisar el blando césped artificial.
En la rodilla siento una leve molestia,nada comparado con lo que sentia una semana atrás, por lo que estoy super... contento.
Son las siete menos veinticinco. Me voy a la ducha que tengo que trabajar a las diez.
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